Marcos Witt dice: "El Código Da Vinci es una porquería de ciencia ficción que no edifica"
¿Cuántos de nosotros hemos visto películas y documentales sobre las diferentes guerras a lo largo de la historia? ¿Cuántos de nosotros hemos presenciado guerras cuando éramos niños, o aún por estos últimos tiempos? Sí, nosotros vemos o hemos visto muchas guerras a lo largo de nuestra vida. Pero, ¿Qué es en realidad una guerra?
Una guerra es una pugna, una disputa entre dos bandos que luchan por conseguir un objetivo en común. En casi todas las guerras de la Historia, se lucha por control y poder.
Dentro de la Iglesia, muchas veces hemos escuchado que también hay guerras y batallas que hay que pelear. Es aquí donde tenemos que hay una guerra espiritual (Efesios 6:12). Como leemos en este versículo, tenemos lucha y no es contra las personas, sino contra seres espirituales, potestades, principados y huestes demoniacas. Quizás nosotros nunca hemos oído sobre la guerra espiritual o tal vez dudamos de la existencia de demonios. Pero es una realidad que debemos aceptar. Tenemos un enemigo que quiere destruirnos, matarnos y robarnos en todo tiempo (San Juan 10:10) ¿El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir...¿
Pocas figuras bíblicas han sido identificadas tan clara y extensivamente. Es descrito como Lucifer, Satanás, diablo, engañador, estorbador, maligno, usurpador, impostor, acusador, devorador, dios de este mundo, gobernador de las tinieblas, serpiente antigua.
Estas descripciones me dicen que el diablo es real. Y sabemos por las Escrituras que él maneja un poder real. Ahora mismo él está obrando en la tierra - en nuestra nación, ciudades, iglesias, hogares, y vidas individuales. Y no debemos ignorar sus métodos y estrategias de guerra contra nosotros.
Satanás ha declarado la guerra a Dios, en tres ocasiones:
Primero declaró guerra contra el mismo Dios todopoderoso. Y Juan lo describe:
¿Y fue hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. ¿ (Ap. 12:7-9).
Este pasaje nos recuerda el momento cuando Satanás se levantó en rebelión contra la suprema autoridad de Dios en el cielo. En ese tiempo era conocido como Lucifer, un ángel que tenía gran autoridad. Pero Lucifer quería ser como Dios. Así, que alistando una tercera parte de los ángeles, él dirigió un levantamiento en contra del todopoderoso.
Pero Dios echó a Lucifer del cielo, junto con los otros ángeles rebeldes. Todo el cielo se regocijó en la victoria. El diablo perdió la guerra, como también su lugar en el cielo. Y desde es momento decidió continuar su guerra contra otro adversario.
Luego declaró la guerra a su hijo, Jesucristo:
- Durante el tiempo en que nació, Satanás intentó atentar contra su vida, utilizando al rey Herodes (Mateo2:16-18)
- Cuando Jesús fue tentado en el desierto (Mateo4:1-11)
- Cuando usó a sacerdotes, a guardias, a personas del pueblo para prender y darle muerte en la cruz del calvario (Mateo 26:47 hasta Mateo 27:61)
Al morir Jesús en la cruz, Satanás creyó que había vencido, sin percatarse que esta derrota fue mucho peor que la primera. Strike 2. (Colosenses 2:14-15)
Aún dolorido y golpeado por la tremenda derrotada sufrida en la cruz del calvario, Satanás se jugó la última carta que tenía. Entonces le declararía la guerra a la Iglesia del Señor. Es por eso que hoy en día donde nos encontramos peleando una de las últimas batallas contra un Enemigo que ha sido derrotado ya dos veces y está a un paso de ser derrotado por la tercera vez (Strike 3 ¿ OUT).
Lamentablemente este Enemigo se ha fortalecido mucho en estos últimos tiempos.
Los medios de comunicación, los antivalores, la Nueva Era, las sectas, están ganando cada vez más adeptos y seguidores y es por eso que nosotros tenemos una mayor responsabilidad. ¿Y cuál es?
Rescatar cada vez más almas de las garras de Satanás y traerlos al conocimiento de la Luz Admirable, que es Cristo Jesús.
Debemos entender que somos soldados de Cristo, debemos estar dispuestos entrar al campo de batalla y rescatar a todos los prisioneros que El Diablo tiene en su poder.
Muchos aseguran que desde el momento en que quieren batallar contra Satanás, su vida empieza a tener más problemas y es verdad. ¡Bienvenidos al campo de batalla!
No tenemos que preocuparnos por las cosas que no puedan sobrevenir, porque el Señor ya nos prometió la victoria (Romanos 8:37).
Y no importa qué es lo que se venga en adelante, el amor de Dios, ese amor que nos llevará a la victoria nunca se separará de nosotros (Romanos 8:38-39)
¿Qué esperas para ser parte del ejercito de Dios?
Leer 1 Timoteo 6:11-12
I. Adoración y guerra, aunque parezcan conceptos contradictorios, siempre están asociados en la Escritura
Este ministerio combinado lo vemos en el Rey David.
a. “Entraré al altar de Dios... y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío”. (Sal. 43:4).
b. “El adiestra mis manos para la batalla, para tensar con mis brazos el arco de bronce” (Sal. 18:34).
II. ¡Adoración y guerra se encuentran juntas ambas en el cielo!
a. En Apocalipsis 19:1-10 leemos acerca de la adoración de la novia y el novio en el gozo de las bodas y la “voz de una gran multitud” que alaba a Dios y dice ¡Aleluya!.
b. En la última parte del capítulo 19, versículos del 11 al 16, leemos entonces: “De los ejércitos celestiales”, montados en caballos blancos y vestidos con “lino finísimo, blanco y limpio”.
III. En la vida nacional de Israel en los días antiguos la doble función de la adoración y guerra era lo que unía a la nación, más allá de sus ciudades locales y tribus.
a. Era en las fiestas de Israel, tres veces al año, que la nación se reunía en Jerusalén para adorar y celebrar delante del Señor (Lev. 23).
b. También en el ejército de Israel era que los guerreros se reunían de todas las tribus y ciudades para sacar al enemigo de sus fronteras.
IV. ¿Cuál es la relación entre la adoración y la guerra que hace que éstas funciones espirituales estén asociadas tan frecuentemente
a. La adoración en la Tierra abre los cielos para permitir que se establezca la Presencia y el Reino de Dios y que la voluntad de Dios sea hecha en la Tierra, así como lo es en el cielo (Mt. 6:10).
· Primero es la adoración “Santificado sea tu nombre” luego el establecimiento del Reino “venga tu Reino. Hágase tu voluntad...”.
· El trono de Dios es establecido en el Tabernáculo de David, y por deducción, su adoración (Isa. 16:5).
· Es el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra lo que el enemigo quiere impedir y por eso se necesita la guerra espiritual.
· Un pueblo adorador traer la Presencia y el poder de Dios en la Tierra para impactar el poder del enemigo y destruirlo.
b. ¡Por eso cuando Dios viene a través de los adoradores en el Santuarios, los enemigos de Dios lo perciben y temen!.
· “Vieron (los enemigos de Dios en el versículo 23) tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey en el Santuario” (Sal. 68:24).
· Dios se estaba moviendo a través de los adoradores, para demostrar proféticamente su victoria contra el enemigo: “los cantores iban delante y los músicos detrás; en medio de las doncellas con panderos (Sal. 68:25).
c. Eliseo, el profeta de la doble porción vio los carros de Dios en los cielos rodeándole, y fue capacitado para capturar a todo el ejército sirio con “una sola mano” (II Rey. 6:13-18).
d. El Rey David, también por revelación del Espíritu, oyó el sonido “de los caminos” de Dios por las copas de las balsameras y al moverse en la Tierra en sincronización con los movimientos de Dios en los lugares celestiales, el derrotó a los filisteos! (1 Crónicas 14:14-17).
“Reinos de la tierra, cantar a Dios, Cantad al Señor; Al que cabalga sobre los cielos de los cielos... he aquí dará su voz, su poderosa... su magnificencia es sobre Israel, y su poder está en los cielos” (Sal. 68:32-34).
V. La Iglesia se mueve ahora en el mismo acuerdo en la Tierra con los poderes de Dios en “los lugares celestiales de Cristo”, donde hemos sido sentados por el Espíritu Santo, “sobre todo principado” y autoridad, poder y señorío...” (Efesios 2:6; 1:21)
a. Hoy en la Iglesia, nuestra guerra es contra esta fuerzas espirituales en los lugares celestiales: “contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” para lo cual necesitamos la armadura de Dios (Efesios 6:11-13).
b. Debemos saber que nuestras armas son “poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” y que debemos derribar “todo argumento y altivez que quiera levantarse contra el conocimientote Dios” (II Corintios 10:4-5).
Por el Apóstol Franklin Ramírez, Costa Rica – Los Angeles, C.A., U.S.A.

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